Mutilación genital femenina

Mutilación genital femenina

Te invitamos a ver el siguiente video que aporta una perspectiva de las cifras a nivel mundial

https://www.unicef.org/spanish/protection/57929_69881.html

Ahora, entremos en materia. Con relación a la mutilación genital femenina (ablación), se han hallado profundos debates, reflexiones y aportes que destacan la importancia de profundizar más las comprensiones sobre esta práctica tradicional. Según Chavarro Anturi, M. (2018), el término “prácticas tradicionales perjudiciales” fue creado para describir la mutilación genital femenina. Al nombrarlo como práctica tradicional, se tienen la ventaja de ubicar a la mutilación genital femenina y otros abusos fuera de la categoría de “cultura”. La intención de nombrarla “prácticas tradicionales perjudiciales” es marcar una distinción entre el condenar la mutilación genital femenina y otras “prácticas perjudiciales” del condenar una cultura en particular. Sin embargo, el Foro Internacional de las Mujeres Indígenas FIMI[1] adoptó el término “violencia en nombre de la tradición”, porque se hace una crítica a la neutralidad ética del término “prácticas” para describir abusos como son la mutilación genital, matrimonio precoz forzado, la práctica de quemar a las viudas y los “crímenes de honor”. Ubicamos el término “prácticas” en una teoría de relativismo cultural que limita con el relativismo moral al cual nos oponemos. También permite cuestionar el hecho de que estas “prácticas” sean en realidad “tradicionales”, ya que la tradición, al igual que la cultura, es muchas veces pensada como inherente e inmutable:

Las prácticas denominadas tradicionales no son necesariamente antiguas. Por ejemplo, en muchas comunidades, el usar velo o vestirse modestamente es una respuesta contemporánea a las crisis políticas y sociales. Presentar dichas normas como “tradicionales” intenta cargarlas con un significado político en un contexto donde la relación a la “tradición” es vista como una solución a los problemas que enfrenta la comunidad[2].

Los motivos hallados por las que se realizó la mutilación genital femenina, son variados, según la bibliografía sobre el tema:

Carácter social,

por sesgo tradicional,

como signo distintivo del sexo, pues sse cree que este aumenta la feminidad entre las mujeres, también representa la docilidad, obediencia y sometimiento. Este procedimiento busca que la mujer no tenga autónoma y libertad sexual, es decir, impide el libre desarrollo a la sexualidad[3].

Como la mutilación genital femenina es considera una de las formas extremas de violencia contra mujeres y niñas, a nivel internacional y nacional, se han realizado congresos, pactos y acuerdos para erradicarla. Sin embargo, en una entrevista publicada por la BBC el 7 de febrero de 2019, Sylvia Yeko, una joven de Uganda con 26 años, decidió someterse a una mutilación genital, pese a que el procedimiento, que usualmente se les practicaba a adolescentes, fue prohibido en Uganda en 2010.[4].  Esta entrevista es bastante interesante porque pone en evidencia, los debates y diferencias entre perspectivas tradicionales y occidentales sobre la ablación genital femenina, aunque a nivel internacional y los Estados condenen esta práctica, las condiciones de las mujeres que no se practican la mutilación genital femenina es cruenta al interior de sus comunidades, debido al arraigo de las tres razones por las cuáles se realiza la mutilación: aumenta la lívido sexual, por tanto facilita la infidelidad o comienzan a gustar de otras mujeres.

Si dentro de las comunidades el control de la sexualidad y de la fidelidad de las mujeres a sus esposos es un asunto fundamental, se puede deducir la presión social que puede llegar a vivir una mujer que no se realice la ablación (mutilación genital femenina).

Las consecuencias no se hacen esperar para las mujeres que se abstienen de practicar la ablación, en tanto parecieran estar generando una ruptura a sus tradiciones porque con ella se busca:

  • Conservación de la Identidad Cultural: Se considera una tradición honorable y es una parte importante de la identidad cultural de las niñas y de las mujeres, e incluso, está integrada por rituales y las niñas que se someten al procedimiento reciben recompensas como celebraciones, reconocimiento en público y obsequios.
  • Es esencial para el matrimonio porque asegura la virginidad y muchas comunidades lo exigen como un requisito previo para contraer matrimonio.
  • Disminuye el deseo sexual y asegura la fidelidad conyugal con el fin de prevenir el comportamiento sexual que se considera inmoral.
  • En algunas comunidades se considera que mejora la fertilidad de las mujeres, lo que es clasificado como una razón relacionada con la salud.
  • También por higiene y razones estéticas, para que, según las percepciones culturales, las niñas sean más limpias y hermosas.

Según (Chavarro, 2018), la mutilación genital femenina, es la eliminación de partes genitales que son consideradas como de órganos masculinos (el clítoris). En algunas culturas se cree que una niña que no ha sido sometida a esta práctica es impura y no puede manejar alimentos o bebidas, a menudo es respaldada por autoridades como los líderes tradicionales, líderes religiosos e incluso las madres apoyan la mutilación genital femenina, en tanto afirman que lo hacen por el propio bien de su hija para que pueda ser aceptada en la comunidad. Según Marrugo (2007) la cultura Embera practica la ablación femenina, porque es un rito sagrado que tiene como propósito ayudar al mundo a que no se destruya[5].

La ablación genital femenina tiene consecuencias garrafales en la vida y el cuerpo de las mujeres, desde complicaciones tardías como dolor persistente y restricción del movimiento. Si se realiza un corte muy impreciso puede causar daño a la uretra, a la vagina, al perineo, al ano y puede causar incontinencia. Esto genera secuelas físicas y psicológicas como miedo, ansiedad, depresión y humillación entre otros (Groeneveld (2013) [6] Citado En: 2013 en: Chavarro 2018).

Las consecuencias, se pueden clasificar inmediatas y a largo plazo. Inmediatas son el dolor severo y sangrado con mayor posibilidad de desarrollar anemia por el sangrado, infecciones e incluso puede provocar la muerte. A largo plazo, las infecciones en el tracto urinario pueden conducir a la infertilidad. El nervio del clítoris también puede desarrollar un neuroma en el que la mujer siente un dolor extremadamente agudo sobre la cicatriz de clitoridectomía. El grado de dolor causado por las relaciones sexuales y el parto están relacionados con el grado de restricción y cicatrización quirúrgica y puede causar un riesgo para ambos (madre e hijo) (Porterfield, 2006).

Sin embargo, las consecuencias dependen también del tipo de procedimiento realizado, la extensión del corte, las condiciones higiénicas, la salud física y mental y características particulares como la edad y la etnia. La mutilación genital femenina es una experiencia traumática que deja una marca psicológica duradera y puede afectar negativamente el desarrollo emocional. “Las niñas y mujeres son conscientes cuando se realiza la operación y para muchas es una experiencia impactante marcada por el dolor agudo, miedo y confusión. La mutilación genital femenina se ha relacionado con una variedad de disturbios psicológicos y psicosomáticos, incluyendo cambios en los hábitos alimenticios y de sueño, pérdida de apetito, pérdida de peso o aumento de peso excesivo, ataques de pánico, dificultades en la concentración y en el aprendizaje” (Porterfield, 2006)[7].

La mutilación genital femenina es conocida como uno de los delitos que más vulnera los Derechos Humanos de las mujeres y de las niñas. Es un acto que refleja desigualdad, discriminación en contra de la mujer y afecta la integridad como personas y es una forma de tortura y violencia extrema[8].

Aunque para algunas comunidades esta práctica no sea considerada como una práctica de violación de los derechos humanos por estar asociada a la imperfección de un cuerpo femenino que nace con un apéndice innecesario, la mutilación del clítoris en el cuerpo de la mujer, irrumpe en su integralidad y materialidad, dejando en muchas de ellas, secuelas y efectos desastrosos para el resto de sus vidas. Dichas secuelas no son reconocibles para muchas de las mujeres que fueron sometidas a esta práctica, pues, a fin de cuentas, no disponen del criterio ni de punto de referencia para discernir las contraindicaciones de la práctica que va desde infecciones y privación del deseo sexual a lo largo de su vida, hasta la propia muerte.

Al indagar sobre la erradicación de la práctica en el mundo, se encontró que está aún vigente en algunas regiones del Pacifico Colombiano. Las conversaciones con las mujeres indígenas de algunos territorios, permitieron ratificar que aún es efectiva la práctica pues hace parte de las tradiciones que hay que cumplir, aunque se encuentra en erradicación gracias a esfuerzos adelantados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), marcándose como referencia para ello, el año 2030.

Según sus creencias, se mutila el clítoris porque con él, las mujeres pueden desarrollar una mayor atracción por los hombres, y no van a estar con un solo hombre. Sin embargo, en el siguiente relato, la partera expresa que ha identificado que no sucede esto cuando se deja el clítoris, ayudando a desestimar esta práctica al demostrar que no tiene las consecuencias que se argumentan con la tradición. A pesar de que algunas parteras ya no realizan este tipo de mutilación, aún existen personas en las comunidades que realizan el procedimiento y ratifican la tradición.

Observa el siguiente video:

 

Cuando se realiza la ablación las niñas pueden perder la vida por los riesgos, y las condiciones en las cuales se realiza el procedimiento y, en otros casos, las infecciones contraídas pueden generar consecuencias para toda la vida:

“Eso es peligrosísimo, anteriormente se morían muchas niñas por eso, ¿porque morían?, porque se sangraba mucho, se sangraba y con el clavo le entraba infección, como estaba quemado, ¿cómo no iba a entrar infección?, porque con el clavo la queman, y le entraba infección, se sufre mucho de flujo vaginal, la mayoría de mujeres sufre muchas infecciones, porque cuando la ablación se hacían y entraba muchas infecciones, y están sufriendo mucho con esas enfermedad, de infección urinario vaginal” (Entrevista partera, Alto Andágueda – Bagadó).

A pesar de todos estos argumentos y acciones, las consecuencias en el cuerpo y la vida de las mujeres, además del riesgo de perder la vida misma, contraer infecciones, es también arrebatarle al cuerpo una parte esencial para el placer, el goce y el disfrute de las mujeres, en tanto la ausencia del clítoris disminuye el deseo sexual:

“…algunas mujeres cuando se lo cortan no tienen como relacionado el cuerpo, no sienten porque por ejemplo, si usted se corta el brazo ya no está la fuerza como debe tener las dos manos y así nuestra relación sexual se siente, por eso algunas mujeres no le apetece sexualmente porque uno no tiene sentimientos porque uno no tiene una forma completa entonces puede pasar una sola vez o dos veces y ya por eso en cambio los hombres ellos mismos nos obligan a hacer y después vienen contra nosotras las mujeres porque usted no quiere hacer relación, porque usted está con otro hombre porque usted está haciendo esto ya, es por eso no tiene disposición para hacer su gana pero no es eso sino que una ya no tiene esos sentimientos no tiene sus ganas de hacer relación, esa emoción no se siente nada por eso…” (Entrevista mujer indígena Embera Dóbida, – Quibdó).

Para ampliar el tema, y conocer los avances y apuestas que se adelantan en torno al tema de la prevención de la mutilación genital femenina a nivel mundial, te proponemos los siguientes videos:

https://colombia.unfpa.org/es/video/mujeres-embera-del-silencio-la-palabra

https://www.unfpa.org/es/nacidas-enteras/normas-nocivas

https://www.youtube.com/watch?v=CPC2iDc07S0

[1] Foro Internacional de Mujeres Indígenas (2006) Mairin mujeres indígenas confrontan la violencia iwanka raya. informe complementario al estudio sobre violencia contra las mujeres del secretario general de las naciones unidas P:37.

 

[2] Chavarro Anturi, M. (2018). Ablación genital en las comunidades indígenas del Chocó, Colombia. Revista Verba Iuris, 14 (41). pp. 89-108. Pág. 29

[3] Chavarro Anturi, M. (2018). Ablación genital en las comunidades indígenas del Chocó, Colombia. Revista Verba Iuris, 14 (41). pp. 89-108. Pág. 90

[4] https://www.bbc.com/mundo/noticias-47144964

[5] Chavarro Anturi, M. (2018). Ablación genital en las comunidades indígenas del Chocó, Colombia. Revista Verba Iuris, 14 (41). pp. 89-108. Pág. 94.

[6] Groeneveld, A. E. (2013). Mutilación genital femenina: tradición versus Derechos Humanos. African Journal of Urology, 19(3), 134-135.

[7] Chavarro Anturi, M. (2018). Ablación genital en las comunidades indígenas del Chocó, Colombia. Revista Verba Iuris, 14 (41). pp. 89-108. Pág. 95.

[8] Chavarro Anturi, M. (2018). Ablación genital en las comunidades indígenas del Chocó, Colombia. Revista Verba Iuris, 14 (41). pp. 89-108. Pág. 91.

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