La situación de las mujeres en el contexto de la paz sobrepasa el acuerdo.

 

La implementación de las medidas para las mujeres ha estado bajo la mira de la comunidad internacional, así como los sectores de la sociedad civil. Señalanlos incumplimientos, particularmente los que afectan a la vida de las mujeres, una alta preocupación por los asesinatos de las líderes. Todos los sistemas de información coinciden en el incremento desproporcionado de los ataques contra las defensoras y aunque existe el Programa Integral de Garantías para las defensoras, a la fecha no cuentan con los mecanismos que se requieren para su implementación.

De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), desde 2016 a septiembre 2019, han sido asesinados 320 defensores de derechos humanos, de los cuales 36 eran mujeres y seis pertenecían a la comunidad LGBT. Pero esas cifras han aumentado en 2019, según la Defensoría del Pueblo.

Entonces es aquí donde se materializa y converge la realidad que viven las mujeres en el marco y por fuera del acuerdo de paz, en Colombia.

Es importante reconocer las visiones políticas de las mujeres para avanza hacia la paz. Para ello es necesario afrontar la realidad de las mujeres en el marco del conflicto armado y las múltiples formas en que ellas padecen tanto en la guerra, como en la cotidianidad de sus vidas, y sus devastadoras consecuencias  como víctimas que asumen los costos en complejas dimensiones físicas, psicológicas, económicas, sociales…

Las principales afectaciones de las mujeres en el marco del conflicto se centran en el dolor profundo que les dejan las desigualdades sociales, la falta de oportunidades laborales, la inequidad social, el desamparo estatal, el micro tráfico, la justicia por cuenta propia y todo lo que alimenta la lógica de la guerra y que las conduce a situaciones de exclusión y vulnerabilidad, donde la intervención y el acompañamiento estatal es insuficiente a pesar de las leyes y normatividad favorable a las mujeres.

De igual manera el desplazamiento forzadoresulta lamentable por la pérdida de la estabilidad emocional, económica, patrimonial, seguridad alimentaria, afectando las estrategias de sobrevivencia. Por su parte la incapacidad del estado por garantizar una vida libre de violencias y una vida digna a las familias víctimas de desplazamiento, se genera la llegada a centros urbanos sin oportunidades y sin la garantía de no repetición.

Testimonio sobre el desplazamiento de las mujeres

Las desapariciones forzadas y el secuestro de sus hijos, hijas y familiares. Esa búsqueda incansable de la verdad y la justicia, que conducen a una frustración profunda y la justificación de su propia existencia.

De igual manera los atentados terroristas, amenazas, miedo, desconfianza, como efectos de la guerra. Se teje la desconfianza, se diezman las construcciones comunitarias y la vivencia del desarraigo y exclusión como única posibilidad de supervivencia.

Otras afectaciones de impacto prolongado y muy negativo para las mujeres es el deterioro de la salud mental, las enfermedades físicas  y todas las afectaciones psico somáticas que emergen ante la dificultad de elaborar duelos, la precarización de la vida, el miedo y la vergüenza.

Así mismo la violencia sexual, evidenciada como estrategia de guerra, generación de terror, crueldad y letalidad, que pasa a ocupar una posición central como arma letal que es simultáneamente material y moral.

Todo ese continuum de violencias va tomando diversas formas y se reproduce en todos los escenarios sociales dentro y fuera de los acuerdos de paz. En contextos de conflicto e incluso por fuera de él, con mayor impunidad. Y en ambos contextos.

Questions